Así gestiona Horta-Osório

Así gestiona Horta-Osório
El consejero delegado de Lloyds ha adoptado un estilo más paciente y reflexivo. A finales de 2011, António Horta-Osório fue hospitalizado tras ser diagnosticado con falta de sueño y estrés. Diez meses después de aceptar el cargo de consejero delegado de Lloyds, el mayor banco comercial de Reino Unido que acababa de ser parcialmente nacionalizado, Horta se rompió. Nunca llegó a la comida prevista ese día con sesenta de los directivos del banco en la sede de Londres. Cuando sus asistentes le fueron a buscar para decirle que llegaba tarde, lo encontraron paralizado y sin poder articular palabra. El directivo fue ingresado en el exclusivo Hospital Priory, donde estuvo nueve días durmiendo casi ininterrumpidamente. Cuando se conoció lo ocurrido, las acciones del banco cayeron un 5%, dadas las esperanzas que había puestas en su liderazgo. Muchos aseguraron que Horta no volvería nunca a la primera fila de una empresa y que no lograría superar aquel trance, pero el portugués ha demostrado ser más resistente y más concienzudo de lo que nadie imaginaba. Casi seis años después del aquel percance, Horta-Osório es uno de los directivos más admirados de Reino Unido y Lloyds ha vuelto a estar en manos privadas, tras la venta de todas las acciones que controlaba el Gobierno británico desde que rescató el banco del colapso en 2008. Dos escenarios difícilmente previsibles cuando Horta tuvo que pedir la baja. La recuperación de Horta y su vuelta al banco, dos meses después de su enfermedad, no solo le ha permitido ver la vida de otra forma.Su estilo de gestión también ha cambiado. "Antes, todo era para ayer y era muy impaciente. Ahora es más reflexivo y toma perspectiva a las cosas, igual que cuando juega al ajedrez", indica un colaborador en Lloyds. "Le gusta seguir controlándolo todo, pero entiende que hay cosas que están fuera del alcance de uno mismo y esto le permite gestionar de forma más eficaz". Horta-Osório siempre quiso ser el mejor. Y siempre apostó fuerte para ganar. "No le gusta perder ni al parchís", dice alguien que le conoce bien. La ambición y la perfección siempre le han movido, ya desde su época universitaria. Luis Bento, uno de sus profesores en la Universidad de Lisboa, recordaba en un reportaje en Financial Times cómo el directivo decidió presentarse de nuevo a un examen final porque había sacado 18 puntos sobre 20. Mientras todos sus compañeros de curso estaban de vacaciones, él volvió a hacer el examen. Logró 19 sobre 20, un récord. Su determinación le llevó pronto a despuntar en sus primeros años de trabajo, en bancos como Citi, Goldman Sachs y, después Santander. "Siempre quiso ser consejero delegado", indica un banquero español que le conoció en su juventud. Su gran salto se produjo cuando el Gobierno británico le llamó para intentar salvar Lloyds, que acababa de ser nacionalizado. Horta dijo adiós a Emilio Botín -muchos dicen que era como un hijo para él y que hubiera llegado a la cúpula del banco español- y aceptó el reto. Sin embargo, diez meses después, el directivo portugués vio cómo su vida se paraba en seco. Su tiempo en el hospital y después su recuperación en casa le sirvieron para entender la empresa de otra forma. Ahora, a Horta le gusta decir que un directivo debe ser más como una palmera que como un roble. No solo basta con ser fuerte. Hay que ser flexible y saber amoldarse a las circunstancias. Sigue siendo tan metódico y organizado como siempre, pero sus allegados dicen que deja más aire a sus colaboradores. "Está encima de los temas porque le gusta meterse a fondo cuando hay un problema, pero deja hacer más a la gente", explica un directivo del banco. Horta suele rodearse de un equipo muy reducido y fiel de directivos, con quienes discute las grandes decisiones. Muestra de ello es la relación que mantiene con dos españoles, Juan Colombás y Antonio Lorenzo desde los tiempos de Santander y que hoy forman parte de su guardia pretoriana y que se barajan como posibles sucesores. La forma en que gestiona a su equipo también ha cambiado. Le gusta poner tensión a sus empleados, pero consigue sacar lo mejor de los profesionales, a los que suele cambiar de cometido a menudo para que tengan más experiencia. La última reorganización del banco así lo muestra. Varios altos directivos han cambiado de posición, entre ellos Colombás, que deja Riesgos y ahora es director de Operaciones, y Lorenzo, que además de consejero delegado de Scotish Widows se hará cargo también de la banca privada. El portugués siempre ha sido deportista. Son conocidas sus aficiones al tenis y al buceo. Pero su mayor conciencia sobre la importancia de la salud y del equilibrio personal -también ha tenido que hacer frente a informaciones sobre su vida privada aireadas en la prensa británica- le ha llevado a liderar un programa que han seguido los miembros del comité de dirección del banco y que, ahora, se extiende a los 200 primeros ejecutivos del grupo. El objetivo es que los directivos aprendan a dormir más y mejor, a mejorar su alimentación y también a sobreponerse a los problemas que puedan tener. Lloyds quiere más palmeras y menos robles.

0 COMENTARIOS

Tu opinión nos interesa

Please enter your comment!
Please enter your name here