Digitalización y cuotas de poder condicionan el bonus de la banca

Digitalización y cuotas de poder condicionan el bonus de la banca
Grandes bancos españoles como Santander y BBVA modifican los esquemas de remuneración variable de sus cúpulas ejecutivas para adaptarlas a las nuevas prioridades y necesidades estratégicas. Los esquemas de pago de bonus y las gratificaciones de los ejecutivos y directivos del sector bancario español han evolucionado para adaptarse a las nuevas prioridades y la realidad de las entidades.Es el caso, por ejemplo, de Banco Santander. La entidad presidida por Ana Botín está determinada a acelerar su transformación digital, lo que la ha llevado a trasladar esta importancia estratégica también a sus planes de retribución variable. Hasta 250 directivos del banco se juegan un máximo de 30 millones de euros en bonus, lo que significa que cada uno podrá recibir 120.000 euros si se alcanzan cinco objetivos concretos.Los planes vinculados a la digitalización de la entidad son cinco. Por un lado, la puesta en marcha de dos plataformas digitales globales destinadas a proporcionar servicios de comercio y a comerciantes. Otro proyecto clave será la entrada en funcionamiento del nuevo Openbank, el banco 100% digital de Santander, que además se lanzará en otros tres países al margen de España. En este sentido, la filial digital del grupo espera recibir la licencia bancaria y empezar a operar en Argentina a lo largo de este ejercicio.Los otros dos proyectos estratégicos para el banco, dentro de su plan de transformación digital, tienen también vocación internacional. Uno es la puesta en marcha de una aplicación para que clientes ajenos al banco puedan realizar pagos internacionales gracias a la tecnología blockchain. El otro es la extensión a al menos un nuevo país de SuperDigital, la apuesta comercial de Santander Brasil a través de una aplicación móvil para fomentar los servicios bancarios a personas que no disponen de una cuenta corriente.Los planes de Santander pasan porque este nuevo esquema se apruebe en la próxima junta general de accionistas y así ponerla en marcha este mismo año. El objetivo es que los grados de cumplimiento se empiecen a evaluar ya en el año 2020.En el caso de BBVA, los cambios en la primera línea ejecutiva han tenido su reflejo en los esquemas de incentivos tanto del presidente como del consejero delegado. A instancias del Banco Central Europeo (BCE), la entidad aprovechó los nuevos nombramientos producidos a raíz de la salida de Francisco González para reformular el reparto competencial de sus más altos cargos.Fráncfort, ante la evidencia de que Torres no renunciaría a una presidencia ejecutiva, presionó para retirar de las manos presidenciales las competencias más relacionadas con el negocio bancario, que pasarían a depender en exclusiva del nuevo consejero delegado, el turco Onur Genç. Así, del presidente colgarían aquellas áreas del organigrama más relacionadas con aspectos estratégicos.Carlos Torres, que desde finales de diciembre ha asumido la presidencia ejecutiva de la entidad, contará con un esquema de bonus que pone de relieve que la parte de negocio bancario más puro ya no es de su incumbencia, sino que se ha de centrar en objetivos más a largo plazo. La parte con más peso en la retribución variable (un 30% del total) será, a partir de este año, una combinación de "indicadores propios no financieros", según explica la propia entidad vasca. Estas variables están ligadas a que el banco alcance posiciones de liderazgo en asuntos estratégicos para BBVA, tales como la transformación tecnológica o los valores corporativos.En el otro lado se sitúa Genç. El nuevo consejero delegado también verá vinculado su bonus a aspectos no puramente financieros, aunque en una proporción sustancialmente menor. La variable clave (un 20%) será el beneficio recurrente, si bien también serán relevantes en el variable a percibir otros aspectos como el retorno de capital regulatorio, la eficiencia o la satisfacción de clientes, que pesarán cada uno un 15% a la hora de determinar el bonus del banquero turco.Los aspectos relacionados con los valores corporativos ganan peso a la hora de condicionar el cobro de retribuciones variables. Éste ha sido un factor clave en el caso de Sabadell. Tanto el presidente, Josep Oliú, como el consejero delegado, Jaime Guardiola, redujeron un 40% su remuneración anual al renunciar a cobrar su retribución variable correspondiente a 2018 (1,2 millones entre los dos) en solidaridad con los equipos de alta dirección de TSB, que se quedaron sin bonus a raíz de la crisis sufrida por la migración informática de la filial británica.Santander ha incorporado al esquema de remuneración de su equipo directivo un nuevo incentivo vinculado a los avances en la transformación digital del banco. El nuevo bonus, que todavía tiene que ser ratificado en la junta de accionistas que se celebrará el 12 de abril, será de un máximo de 30 millones de euros a repartir entre hasta 250 empleados considerados como esenciales por la entidad. Tal y como está diseñado este nuevo incentivo, su pago estará dividido al 50% en acciones y opciones sobre acciones del banco, que se entregarán de forma escalonada (tramos durante un máximo de cinco años). Los tres miembros del consejo de administración de Santander que ostentan cargos ejecutivos (Ana Botín, José Antonio Álvarez y Rodrigo Echenique) se quedarán fuera de este nuevo esquema retributivo destinado a acelerar la digitalización de la entidad a través de cinco proyectos concretos. El primer pago de este nuevo bonus se determinará a lo largo de 2020, en función de los objetivos alcanzados.Desde finales del pasado año, BBVA ha experimentado una revolución en su cúpula. La marcha de Francisco González ha aupado a Carlos Torres a la presidencia ejecutiva, dejando en manos del turco Onur Genç el cargo de consejero delegado. Estos cambios han venido acompañados de un nuevo reparto competencial en estos dos puestos, dando las riendas del negocio diario al CEO y dejando en manos del presidente la estrategia, lo que ha tenido un reflejo en los esquemas de bonus. Así, a diferencia de los antiguos planes, basados sobre todo en el negocio bancario más puro, ahora casi un tercio de la retribución variable de Torres (30%) pasa a estar vinculada a indicadores no financieros y sí más estratégicos, tales como el avance en el liderazgo de la transformación tecnológica y los valores corporativos (dos de las mayores prioridades de la entidad). En el caso de Genç, por su parte, una quinta parte del bonus estará ligada a los beneficios recurrentes del banco, lo que supone duplicar su peso en la retribución.El próximo 5 de abril, durante su junta general, CaixaBank someterá a la aprobación de sus accionistas un nuevo esquema de retribución variable para su equipo directivo. El nuevo plan, que contempla un pago variable exclusivo en acciones, estará destinado a 90 personas de la línea directiva y se vinculará al cumplimiento de los objetivos estratégicos contemplados en el plan trianual (2019-2021) aprobado por el banco. En el anterior el porcentaje de éxito respecto al plan se cifró en un 56%.Al margen de los logros de su directiva, el primer ejecutivo de CaixaBank verá congelados tanto su sueldo como su retribución variable durante este año debido al expediente de regulación de empleo, que recortará la actual plantilla en 2.157 personas. El consejero delegado del banco catalán, Gonzalo Gortázar, recibirá una remuneración fija de 2,26 millones de euros en 2019, a los que se sumará un variable que el pasado año se situó en 783.532 euros, más una aportación al plan de pensiones de 382.000 euros.La cúpula ejecutiva de Bankia se ha visto condicionada desde su llegada en 2012 por el hecho de haber recibido ayudas públicas y estar controlados por el Estado, a través del Frob. Las entidades que se han visto beneficiadas con capital público se ven limitadas a la hora de retribuir a sus ejecutivos, tanto en su sueldo fijo como en el variable. Así, tanto el presidente del banco, José Ignacio Goirigolzarri, como los otros dos consejeros ejecutivos (José Sevilla y Antonio Ortega), percibieron el pasado año 500.000 euros, el máximo legal permitido. El bonus generado por el banquero vasco y sus dos colaboradores ascendió, por su parte, a 300.000 euros sumando tanto retribución a corto como a largo plazo, pero no lo podrán empezar a cobrar hasta 2022 y lo terminarán de percibir en 2024.La mitad de este variable se pagará en metálico, mientras que el restante 50% se abonará en acciones de Bankia. Esta parte de la remuneración no podrán utilizarla durante al menos un año desde su cobro.El pasado 31 de enero, Sabadell aprobó su nuevo esquema retributivo a largo plazo para su cúpula ejecutiva y directiva. Un centenar de altos cargos de la entidad, agrupados dentro del colectivo 'identificado', se beneficiarán del mismo. Frente al anterior plan de bonus variable, que estaba vinculado a la evolución de la acción de Sabadell a largo plazo en Bolsa (había un reparto de derechos vinculados al alza de la acción), pero que se ha demostrado ineficaz y ha dejado a los directivos sin cobrar variable durante varios años debido a la evolución negativa de la entidad en los mercados, el nuevo esquema dejará de vincularse a la evolución de la acción en Bolsa. A cambio, estará ligado a objetivos plurianuales y anuales diversos. Aquellos directivos que consigan cumplir con los objetivos, cobrarán un 25% equivalente a su salario fijo, mientras que los consejeros ejecutivos elevarán esta parte variable hasta el 30%. En ambos casos, el pago estará condicionado a llegar al 100% de los objetivos.La consejera delegada de Bankinter, María Dolores Dancausa, y el vicepresidente, Alfonso Botín, han generado el año pasado, y empezarán a percibir a partir de 2019, el derecho a un nuevo bonus variable, según las cifras aportadas por el banco. En concreto, la primera ejecutiva de la entidad se hizo merecedora de un pago adicional de 2 millones de euros, mientras que el de Botín se limitó a 1,5 millones. Los planes de Bankinter pasan porque a partir de 2019 empiecen a cobrar esta nueva retribución, que se diferirá anualmente hasta 2024, según informó el banco. Dancausa ganó 1,35 millones de euros el pasado año, lo que supuso un incremento del 3,57% respecto al ejercicio anterior. Además, la consejera delegada recibió parte del bonus generado durante el periodo 2015-2017. En concreto, el pago variable ascendió a 35.190 acciones de Bankinter. El vicepresidente de la entidad, por su parte, recibió una remuneración de 1,02 millones de euros, un 0,7% más que un año atrás.Los bancos españoles de tamaño mediano (Liberbank, Ibercaja, Unicaja y Abanca) no han llevado a cabo, por el momento, cambios de calado en sus planes de remuneración variable. Así lo manifiestan fuentes de las entidades.Más allá de los planes de cada uno de estos bancos (no todos han hecho públicos sus informes de remuneraciones correspondientes al pasado ejercicio), las situaciones particulares han venido marcando sus posibilidades de las mismas. Es el caso, por ejemplo, de Liberbank. La entidad dirigida por Manuel Menéndez, en pleno proceso de negociación de una fusión con Unicaja, decidió no repartir bonus entre sus equipos directivos. "Con los datos obrantes a la fecha de cierre de este documento, no se prevé el devengo de retribución variable alguna correspondiente al ejercicio 2018", explicó la entidad. Así, la remuneración total de Menéndez el pasado año quedó fijada en un salario de 441.000 euros, a los que se sumaron otros 67.000 euros en concepto de ayuda para la vivienda.Por su parte, la remuneración en 2018 de Manuel Azuaga, el presidente de Unicaja, todavía no se ha dado a conocer públicamente.

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