La vida es bella

La vida es bella

Es probable que en la vista celebrada ayer ante el Tribunal Supremo algunas defensas se sintieran como el personaje de Giosuè en el film de 1997 escrito, dirigido e interpretado por Roberto Benigni, que dio vida en el celuloide a Romino Salmoni, superviviente del holocausto nazi. Seguro que recuerdan la cara de Giosuè en aquella conmovedora y trágica escena en la que mira encandilado a su padre Guido -Benigni- mientras éste le disfraza la cruda realidad para hacerla pasar por un simple concurso.

En la sesión de la mañana, y tras unos días difíciles, por fin se vieron caras de ilusión en las defensas mientras interrogaban a uno de los llamados "observadores internacionales", el exdiputado regional alemán Felix von Gründberg. Según declaró, él mismo se sufragó sus gastos y no recibió contraprestación alguna por su labor, la cual hizo "gratis et amore", desmontando la acusación de malversación que pesa sobre alguno de los acusados. Además, el testigo explicó que en la jornada del 1-O la Policía había ejercido una labor intimidatoria frente a una "admirable situación de tranquilidad y contención de los votantes". Sin embargo, esos rostros cambiaron por la tarde en el turno de la siguiente "observadora internacional", la neozelandesa Helena Catt, quien, por su parte, confesó que sí había sido remunerada por Diplocat, el cual también había sufragado sus gastos. Eso sí, Catt quiso poner de relieve que nunca actuó como observadora, sino como simple estudiosa de la "situación catalana". La testigo finalmente declaró a preguntas de la Fiscalía que, pese a ser la responsable del equipo de "estudiosos" contratados por Diplocat, no supo ni conoció de los asedios e incidentes sucedidos el 20-S y entre ellos, el de la Consellería de Economía.

Cerraron la sesión de tarde un cabo de la Guardia Civil y un inspector de Mossos que estuvieron en los incidentes ocurridos en Sabadell el 20-S con motivo de la detención de Joan Ignasi Sánchez, quien fuera asesor de la consejera de Gobernación. Ambos describieron una situación de asedio por la masas de manifestantes que estaban "concertados". El inspector además relató agresiones a los agentes, confirmándose así, y por vez primera por parte de un mosso, incidentes violentos.

Las caras de las defensas se las podrán imaginar. Y ya les anticipo que no eran, ni por asomo, como la del pequeño Giosuè en La vida es bella.

*Víctor M. Sunkel, de Sunkel & Paz penalistas

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